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El inframundo de la tortura está en Caracas

Los testimonios de torturas en las cárceles del Sebin y la Tumba son estremecedores, pero los abusos cometidos con los presos llevados a la cárcel No. 11 de Boleíta, en Caracas, conocida como “El Inframundo” son aún peores.

Esta denuncia fue hecha por el abogado Alfredo Romero, Director del Foro Penal Venezolano, durante un conversatorio realizado en Madrid para reforzar el apoyo internacional hacia esta ONG, dedicada a la defensa y la visibilidad a los casos de presos políticos venezolanos que se generan tras cada jornada de protesta civil contra el régimen de Nicolás Maduro.

Durante el conversatorio realizado en Madrid, Romero presentó una serie de vídeos para documentar el trabajo del Foro Penal, entre los que incluyó el tiroteo de la Guardia Nacional a la comunidad indígena Kamaracupai, donde resultaron varios indígenas asesinados; testimonios de casos de torturas y la presentación de pruebas de los delitos de lesa humanidad ante la Corte Penal de La Haya.

Uno de los testimonios más impactantes fue el de Javier Suárez, quien pasó casi tres meses recluido en “El Inframundo”, una habitación pestilente, sin baños ni ventanas, en total oscuridad y hacinado junto a decenas de presos. Este joven de 21 años fue detenido, al igual que otros setecientos civiles, durante las protestas del 23 de enero. En su escalofriante relato podía verse una extraña expresión de impavidez, por efecto de los meses de tortura.

Dormíamos de pie, hacíamos las necesidades en bolsas, y no nos daban agua. Pasábamos mucho tiempo deshidratados. El calor era tanto que sudábamos como aceite, y por eso era que teníamos mucho picor en la piel y nos enfermamos. Había algunos que sangraban por la boca… o no aguantaban y caían muertos ahí mismo. Había veces que los guardias no nos daban ni la comida que nos llevaban los familiares”, cuenta Suárez.

La llamada celda del “Inframundo” situada en el sótano de la zona 7 del Comando de Policía Nacional Bolivariana en Boleíta, funciona desde hace varios años. Allí encarcelan a los presos comunes muy pobres. Los familiares han denunciado reiteradamente que los funcionarios policiales les exigen pagos por hacer cualquier entrega a los presos, incluso para pasarles cubiertos de plástico.

Explica Romero que el caso de Javier, preso político o de conciencia, terminó en esa insalubre celda de castigo porque al ser de una procedencia muy pobre, se le consideraba de bajo perfil, sin ningún privilegio.

Cuando los familiares lograron contactar con el Foro Penal, se hizo una labor de divulgación para elevar el perfil del detenido y así lograr su liberación, después de tres meses de encierro y torturas.

Romero explica que cuando llegó a contactar a Suárez, para poder hablarle, debía cubrirse con la mano para que el hedor y las moscas que rodeaban al detenido no le entraran en la boca. En ese momento, había en la misma celda 66 detenidos, y aún hoy día permanecen allí decenas de personas, quienes, a pesar de sus delitos, están sufriendo tales torturas que los mismos policías han apodado al lugar el inframundo. (Publicado originalmente en: https://www.hablame24.com/el-inframundo-esta-en-caracas-alfredo-romero-denuncia-en-madrid-las-torturas-del-regimen-de-maduro/)

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Niños sin afecto: adultos antisociales

 

sociopatia
Cuando los niños no reciben los suficientes cuidados, no desarrollan Empatía, es decir, no pueden comprender las emociones de los otros, ni comprenden el dolor que causan con sus búsqueda incesante de autisatisfacción (Foto:XGB)

Uno de los hitos de la Psicología sobre la conducta antisocial ha sido descubrir que la falta de Empatía o apego temprano genera conductas antisociales o sociopáticas, esto significa que las personas desarrollan un carácter egocéntrico, cuyo único interés es su autosatisfacción, por lo que son incapaces de conmoverse ante el dolor ajeno.

 

La empatía es una competencia socio-emocional que se desarrolla en los primeros años de vida, y que puede anularse cuando el niño no recibe la atención necesaria, sufre estrés excesivo, abandono o maltrato en sus primeros años de vida.

En el libro “El niño criado como un perro” el psiquiatra Bruce Perry explica con detalle, casos alarmantes de daño psicológico infantil, ocasionados por el abandono emocional. El experto menciona episodios reales de niños dejados al cuidado de extraños quienes les abusaban sexual o emocionalmente, niños poco atendidos y carentes de afecto, e incluso algunos, tratados como animales.

Algunos de los  casos, de los niños  que fueron rescatados a temprana edad, o que recibieron en algún momento el afecto de sus familiares, pudieron recuperarse; pero otros, debido al largo tiempo de maltrato, no desarrollaron su cerebro y quedaron limitados de la vida social. Un ejemplo extremo es el de un asesino múltiple de 17 años, quien, inducido por el alcohol y la falta de vigilancia, pateó, amarró y luego apuñaló a dos vecinas de 13 años y luego las violó, porque ellas se negaron a tener sexo con él.

Tras una minuciosa investigación, el psiquiatra averiguó que este niño asesino fue gravemente desatendido desde sus primeros meses de vida por su madre, una mujer de bajo desarrollo intelectual, que desconocía las consecuencias de dejar a un bebé en solitario durante varias horas.

La ausencia de respuesta ante sus lloros o reclamos por hambre o dolor, transformaron al bebé en un ser insensible, sin apego afectivo hacia sus padres, con incapacidad para relacionarse.

Esas carencias afectivas fueron evidentes desde sus años pre-escolares; no obstante, su inteligencia y raciocinio quedaron intactos.

El psiquiatra infantil comprendió el tremendo efecto de las carencias de afecto y cuidado sobre la salud mental, y le permitió advertir a la sociedad la urgencia del cuidado afectuoso para los niños.

Perry explica que los niños criados en familias amplias, donde varias personas se abocan a su atención, tienden a ser más confiados y optimistas, a creer más en la naturaleza amable de la sociedad, y a comportarse en consecuencia.

De hecho, Perry rechaza el estilo educativo en el que los profesores o cuidadores deben evadir el contacto con los niños para prevenir los casos de abuso sexual, denunciando que se ha llegado al extremo contrario. Los efectos beneficiosos de los abrazos y el contacto físico son más que evidentes para tranquilizar a los niños pequeños.

Es, precisamente, la carencia afectiva lo que hace a los niños más propensos a caer en las garras de desconocidos, quienes les atraen ofreciéndoles el cuidado y las atenciones que no reciben en su entorno cercano.

Cuando tu mente NO genera resultados… ¿En qué estás pensando?

¿En qué estas pensando?
¿What are you thinking?

¿Cuánto de la angustia que sufres, de la ira que te quema o la tristeza que te aplasta dependen de tu manera de pensar?

Los terapeutas Cognitivo-Conductuales opinan que casi todo… Por aquello de no generalizar.

Desde mediados de la década de los 50, el psicólogo norteamericano Albert Ellis, desarrolló la Teoría Racional Emotivo Conductual (TREC, siglas en español),  un método de asistencia para pacientes aquejados con problemas recurrentes. Según ésta,  no son los sucesos externos los que causan nuestros desequilibrios, sino lo que pensamos de ellos, o cómo permitimos que éstos nos afecten.

TRES ESCALONES DE LA MENTE

La TREC se refleja  en una pirámide de elementos, que se sustentan en las creencias profundas guardadas en nuestro inconsciente. Allí se encuentran los valores, los esquemas de conducta, las tradiciones y las normativas familiares y sociales que dan estructura o determinan aquello que consideramos importante, valioso, o lo contrario. Sobre ella están las emociones, y más arriba, las acciones o conductas que surgen del empuje emocional.

Cuando percibimos sucesos o cambios importantes en nuestra vida desagradables, las valoraciones que subyacen en el subconciente se activan automáticamente y pasan a la mente consciente, generando pensamientos que, en muchos casos, nos causan malestar. Así aparecen las emociones intensas: tristeza, miedo o ira, como mecanismos de defensa ante esas situaciones que creemos nos causarán daño.

Estas estructuras subyacentes pueden ejemplificarse como un sofware, un sistema operativo que determina funciones básicas de nuestra mente.  Son automáticas y por ello aparecen como si fueran externos. Sentimos una presión negativa, que nos paraliza o nos desmotiva. Lejos de ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos,  nos limita con obstáculos que una y otra vez nos nos hacen tomar decisiones o acciones equivocadas.

Cuando estos pensamientos nos generan malestar con  intensas emociones negativas, usualmente vienen acompañados de órdenes, ideas estrictas o estigmas radicales que podríamos anular con un razonamiento equilibrado.

Frases exageradas, juicios de valor, estereotipos,  ideas derrotistas o elucubraciones futuristas acompañan a  momentos muy dolorosos, que podríamos aliviar con un poco de reflexión calmada.

  “Todo está perdido… Ya no puedo más…  No tengo más oportunidad… Soy un fracaso…. No debería suceder esto nunca más… La vida es una desgracia …” y otras tristes ideas cómo estas,  no contribuyen en nada a lograr nuestros objetivos, sino que por el contrario, nos quitan la energía y nos causan una lucha interna que nos deja aturdidos.

TREC: CAMBIAR LAS CREENCIAS DISFUNCIONALES

Ellis, Aaron Beck y otros psicólogos que aplicaron esta terapia durante años en su consulta, encontraron que sí es posible modificar las creencias o ideas disfuncionales alojadas en el inconciente.

La TREC enseña que como adultos, podemos tomar conciencia de qué pensamientos dominan nuestra mente, especialmente cuando nos sentimos apesadumbrados. La forma de hacerlo es  comenzar a rebatirlos con ideas lógicas, racionales, como las que le diríamos a un amigo, a un hermano o un hijo en un momento de dificultad o derrota.

Los pensamientos motivadores, optimistas, son un buen antídoto contra esas ideas aterradoras que nos quitan el deseo de trabajar, de buscar nuestros sueños. Sobre todo, nos dan una valoración justa, amable e incondicional hacia nosotros mismos, tal como lo merece todo ser humano, todo ser vivo que aspira el bienestar para su vida y la de sus seres queridos.