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Cuando tu mente genera resultados… ¿En qué estabas pensando?

¿En qué estas pensando?
¿What are you thinking?

¿Cuánto de la angustia que sufres, de la ira que te quema o la tristeza que te aplasta dependen de tu manera de pensar?

Los terapeutas Cognitivo-Conductuales opinan que casi todo, por aquello de no generalizar.

Desde mediados de la década de los 50, el psicólogo norteamericano Albert Ellis, desarrolló la Teoría Racional Emotivo Conductual (TREC, siglas en español),  un método de asistencia para pacientes aquejados con problemas recurrentes, según la cual, no son los sucesos externos los que causan nuestros desequilibrios, sino lo que pensamos de ellos, o cómo permitimos que éstos nos afecten.

La TREC se refleja  en una pirámide de elementos, que se sustentan en las creencias profundas guardadas en nuestro inconsciente, allí se encuentran los valores, los esquemas de conducta, las tradiciones y las normativas familiares y sociales que dan estructura o determinan aquello que consideramos importante, valioso, o lo contrario. Sobre ella están las emociones, y más arriba, las acciones o conductas que surgen del empuje emocional.

Cuando percibimos sucesos o cambios importantes en nuestra vida, estas valoraciones que subyacen en el subconciente se activan automáticamente en nuestra mente y generan pensamientos que, en muchos casos, nos generan malestar,  causándo emociones intensas: tristeza, miedo o ira , como mecanismos de defensa ante esas situaciones que creemos nos causarán daño.

Estas estructuras subyacentes pueden ejemplificarse como un sofware, un sistema operativo que determina funciones básicas de nuestra mente.  Son automáticas y por ello que aparecen de manera autónoma, con valoraciones de las situaciones que lejos de ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos,  nos limitan como obstáculos que una y otra vez nos paralizan o nos hacen tomar decisiones o acciones equivocadas.

Cuando estos pensamientos nos generan malestar con  intensas emociones negativas, usualmente vienen acompañados de órdenes, ideas estrictas o estigmas radicales que fácilmente pueden ser anulados por un razonamiento equilibrado.

Frases exageradas, juicios de valor, estereotipos,  ideas derrotistas o elucubraciones futuristas acompañan a  momentos muy dolorosos, que podríamos aliviar con un poco de reflexión calmada.

  “Todo está perdido… Ya no puedo más…  No tengo más oportunidad… Soy un fracaso…. No debería suceder esto nunca más… La vida es una desgracia …” y otras tristes ideas cómo estas,  no contribuyen en nada a lograr nuestros objetivos, sino que por el contrario, nos quitan la energía y nos causan una lucha interna que nos deja aturdidos.

Ellis, Aaron Beck y otros muchos terapeutas que aplicaron esta terapia durante años en su consulta, encontraron que sí es posible modificar estas creencias o ideas disfuncionales de nuestra mente,  cuando comprendemos que son  irracionales y no tienen fundamento lógico… Son el resultado de ideas desesperadas que podemos cambiar por una visión más flexible, tolerante y armónica de la vida.

La TREC enseña que como adultos, podemos tomar conciencia de qué pensamientos dominan nuestra mente, especialmente en los momentos en los que nos sentimos apesadumbrados,  y comenzar a rebatirlos con ideas lógicas, racionales, como las que le diríamos a un amigo, a un hermano o un hijo en un momento de dificultad o derrota.

Los pensamientos motivadores, optimistas, son un buen antídoto contra esas ideas aterradoras que nos quitan el deseo de trabajar, de buscar nuestros sueños. Sobre todo, nos dan una valoración justa, amable e incondicional hacia nosotros mismos, tal como lo merece todo ser humano, todo ser vivo que aspira el bienestar para su vida y la de sus seres queridos.

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